Una puerta que pudo cambiar la historia

Una puerta que pudo cambiar la historia

“Escucho gritos y entra en mi nariz olor a quemado; por lógica voy a ver qué está pasando”.

Ana Fresse  

Realmente no logro comprender la razón por la cual los monitores del Hogar Seguro Virgen de la Asunción (qué paradoja de nombre) no acudieron a esa habitación que albergaba a decenas de niñas, el pasado 8 de marzo de 2017. Quizá, vidas continuarían hoy.

Muchas personas tal vez, inmediatamente, no se sintieron impactadas por el  evento, porque en un país donde a diario se registran asesinatos, extorsiones, robos, amenazas, funcionarios de los tres poderes del Estado presos por actos de corrupción, pareciera que ya nada sorprende, y en momentos pudo ser hasta más llamativo el juego del Barca contra París Saint Germain. Pero, al pasar los minutos de ese 8 de marzo, ver los reportes, videos, fotografías, nuevamente se pudo sorprender en Guatemala, por  algo indignante, infame, repugnante e inmensamente triste.

 

Escena 1:

Derribar rápidamente la puerta que estaba con llave hubiera cambiado la historia de ese trágico día que remembró lo sucedido aquel  8 de marzo de hace 109 años, cuando 146 textileras se consumieron en el fuego por las bombas que les lanzaron tras una protesta.

En el 2017 fueron 37 niñas, 37 menores de edad y un adulto quienes murieron. Tres días después no hay una explicación, ni del Ministerio Público, ni del director de la Secretaría de Bienestar Social, ni del ministro de Gobernación. Algo deben decir. Los bomberos afirman que agentes de la policía no los dejaban entrar y que fueron los trabajadores del hogar quienes apagaron el fuego. Algo inexplicable, qué saben ellos de protocolos.

A tres días de lo sucedido, de pronto las autoridades ya hubieran detenido al director del centro, a los monitores de turno, a jueces, fiscales para interrogarlos. Esperaría ver a la fiscal Thelma Aldana comunicando las acciones que se están tomando para esclarecer el hecho, pues no solo debe convocar inmediatamente a conferencias cuando se trata de capturas de funcionarios y aparecer a  la par del comisionado Iván Velásquez. También quisiera ver al ministro de Gobernación comunicando por qué los policías no dejaron entrar a los bomberos, si eso es cierto. Al presidente Jimmy Morales con una postura fuerte y contundente, destituyendo a todos los funcionarios que tenían a su cargo ese centro. A tres días, ni siquiera hay información real para calmar a los padres, no existen listados de dónde están los sobrevivientes, y muchos menores, en el desorden vivido se salieron y hoy están desaparecidos. Es cierto que muchos vienen de hogares disfuncionales, pero los padres los buscan. Hay otros que estaban por otros motivos como rescatarlos precisamente de esos hogares, no se puede pasar por alto que en Guatemala se reporta un alto índice de padres, abuelos y tíos que violan a sus menores.

 

Escena 2:

Las trabajadoras de Nueva York evidenciaron las condiciones de trabajo: 12 horas diarias y sueldos miserables; 109 años después continúan las violaciones y muchas mujeres no ganan lo mismo que los hombres, pero ha cambiado  algo. Por qué digo esto, porque con la muerte de 37 niñas se destapa algo que todos sabemos y que se ha denunciado por años: las violaciones de que son víctimas por los funcionarios, los abusos  físicos de que son víctimas, el hacinamiento, las malas condiciones en que viven en estos hogares y la falta de programas de reinserción eficaces.  Si bien, una parte de estos menores tiene problemas con su comportamiento delictivo, tiene el derecho a ser rescatados, es obligación del Estado hacerlo eficaz y eficientemente.

 

Se abre la ventana de las denuncias que existen contra funcionarios por abusos sexuales y físicos, hasta se habla de  una red de trata de blancas.  Revueltos los menores indistintamente: niños, niñas, adolescentes con problemas con las autoridades;  huérfanos rescatados de sus hogares abusivos; infantes con discapacidades. Inaudito, eso no puede continuar.

 

Que estas muertes sean honradas con un cambio en el sistema de rescate de los menores y de las familias. Los gobernantes han olvidado que el poder que tienen es para servir, olvidaron la pobreza y la situación que vive la mayoría de personas en Guatemala, donde abundan familias disfuncionales y poca respuesta estatal. El gobierno actual heredó décadas de ineficiencia y corrupción; y le unió su falta de experiencia, su falta de estrategia, su falta de funcionarios capaces y su falta de humildad para reconocer que gobernar no es para novatos que no se rodean de gente capaz.

En este río revuelto quién o quiénes son los beneficiados en Guatemala y fuera del país. A quién le conviene que el presidente salga y se pierda la institucionalidad.  Eso no importa ante la tragedia que se vivió: decenas de niñas calcinadas que clamaban por salir de aquel cuarto del infierno, un infierno como el que fue su propia vida.

 

 

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One thought on “Una puerta que pudo cambiar la historia

  1. Inexplicable la falta de sentido común bante la emergencia.
    Un gran dolor en el.corazón al pensar el la vida de estas niñas sin final feliz.
    No podemos ser indiferentes, en este país se ven muertos acarrear basura:
    Donde esta el dinero para el buen funcionamiento del hogar seguro?
    Cual es el estado actual de otros centros se protección a la niñez?
    Como y cuando se deducirán responsabilidades?
    Tomemoa cartas en el asunto dejemoa de ser solo espectadores…. Que el dolor no nos sea indiferente!
    Descansen en paz niñas de Guatemala.

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