Mentira de 20 años

Mentira de 20 años

Podrán decir que ahora no hay persecución política y que las personas pueden manifestarse libremente, porque antes las desaparecían y que esos son avances de la Firma de la Paz que terminó con 36 años de guerra interna. Esa opinión no la comparto.
Tuve la oportunidad de cubrir la Firma de la Paz, en 1996, para Siglo XXI, y el privilegio de escribir muchos reportajes de la situación de los guatemaltecos, los cuales estuvieron enfocados en pobreza, sistema de salud, educación, vivienda y todos esos satisfactores sociales deprimentes en nuestro país. También viajé durante varios años por muchos municipios del país, aldeas, caseríos  y sé cómo viven la mayoría de guatemaltecos.
Antes de que los analistas digan que no hay persecución de quienes políticamente piensan diferente (porque creo que si la hay, lo que pasa es que no matan sino desprestigian y hay personas que se prestan para hacerlo más ahora con las redes sociales que sirven para insultar, acusar sin fundamentos, igual que otras personas que hacen política comunicativa desde sus palestras), creo que deberíamos pensar qué impulsó el conflicto armado interno en Guatemala que trajo tanta muerte, antes de hablar de avances.
Claro el contexto mundial y el latinoamericano; pero la  pobreza, la desigualdad, las injusticias, la falta de equidad, la deficiente educación, la ausencia de infraestructura, los altos índices de mortalidad materna e infantil, la desnutrición, et., etc, sobresalen en nuestra historia.  Pregunto: ¿Eso ha cambiado después de 20 años? Respondo: NO. Seguimos teniendo poblaciones de guatemaltecos que viven en pobreza y extrema pobreza, sin oportunidades de desarrollo y de mejorar sus vidas.
Dónde está la izquierda guatemalteca denunciando y velando porque las poblaciones mejoren su situación de vida, como la hacía en la época de guerra. Creo que muchos integrantes de la llamada izquierda reciben financiamiento extranjero para sus Onegés y para realizar estudios y pequeñas acciones aisladas que justifiquen los desembolsos millonarios que llegan de los países bajos. No dejan de ser acciones aisladas y distan de ser parte de una política de desarrollo de país. Les cuento algo que ya se sabe, nuestro país está hiper estudiado y lo que necesita es acción. Esa izquierda se perdió dentro del sistema. Sus supuestos lideres viven cómodamente, sus hijos estudian en colegios de prestigio y solo les queda el discurso barato, modus vivendi que les genera dinero internacional. (Me imagino que habrá excepciones, como en todo)
Ahora bien, 20 años perdidos a los que se les resta el conflicto armado interno, a Dios gracias; pero se suman otros fenómenos, entre ellos, la corrupción que ha saqueado al Estado desde hace mucho, desde los mismos llamados gobiernos civiles, que terminaron con la dictadura militar y  que iniciaron con Vinicio Cerezo, quien fue el impulsor del proceso de reconciliación con Esquipulas I y II, definitivamente no fue Oscar Arias. Como también la figura que culminó la paz fue Ramiro De León Carpio, pero le tocó la pelota de firmar y llevarse los aplausos  Alvaro Arzú. 
Otro que firmó  la paz hace 20 años fue Otto Pérez, lo recuerdo como ayer, con su uniforme aquel 26 de diciembre de 1996,  época en que lo llamaban “el Negociador de la Paz” y era, supuestamente, un militar progresista, jamás imaginamos lo que realmente era.
Además de la corrupción que se acentuó después de la Firma de la Paz, surgieron las maras, el incremento del paso del narcotráfico por Guatemala. Además, la desmovilización de los patrulleros de autodefensa civil, de soldados y también de la guerrilla dio paso al nacimiento de los CIACS, esos cuerpos ilegales paralelos al Estado, que trajeron sicariato, secuestradores y  saqueadores que se incrustaron en todos los poderes del Estado.
Como si eso fuera poco, a las enfermedades prevenibles que provocan miles de muertes al año por nuestra débil sistema de educación y de salud, como las respiratorias, intestinales, desnutrición, se le suman otros padecimiento propios de los países en desarrollo, como infartos, diabetes, problemas renales, enfermedades provocadas por el sistema nervioso, enfermedades cerebro-vasculares, las cuales ponen en aprietos el pésimo sistema de salud y provoca mayor erogación, porque aunque desde hace décadas se sabe que es más barato prevenir, no se hace nada por invertir el sistema curativo del país.
Esa denuncia de la enfermera que roba medicamentos, y que se diga que se teme que haya una red, falso. Todos los ministros de salud que han pasado, los directores, los médicos residentes y los mismos estudiantes saben que esa red ha existido por años, pero les  da temor denunciarlo.
Tenemos otro fenómeno que también nos hunde. Nuestra cultura de criticar,  de insultar, de ver nuestro  mundo en negro.  Ya los guatemaltecos nos volvimos incapaces de ver lo bueno, todo es malo, todo es criticable, una pregunta realizada públicamente es para conducir  a la opinión pública para que despotrique y obtener la respuesta deseada, lo peor es que si existen call center que se encargan de encauzar muchas opiniones y crecer, como bola de nieve, las agendas escondidas que se tienen. Es cierto, que  la mayoría de nuestros políticos solo se sirven del poder, que su narcisismo es más grande que su verdadera función de servir y  responder a los guatemaltecos para encauzarlos de una vez al desarrollo dándoles mejores oportunidades de vida, pero también es cierto que hay cosas buenas en nuestro país. Un país que ahora critica hasta a Barrondo por su desempeño en las recién pasadas olimpiadas, olvidando que nos dio medallas importantes como un mundial y la primer medalla de plata olímpica.  Hizo lo que su carrera deportiva le permitió, eso es todo. 
Ilusamente cuando escribía para los diferentes periódicos, tenía en mi la auténtica esperanza que con los escritos se evidenciara la realidad de los guatemaltecos más pobres para que los gobiernos de turno hicieran algo, pero qué desilusión sigue la pobreza, sigue el desamparo, siguen muriendo guatemaltecos, y sin oportunidades de desarrollo. Siguen siendo  explotados u olvidados.
Los guatemaltecos seguimos callando muchas cosas. ES MENTIRA QUE NOS EXPRESEMOS LIBREMENTE, sencillamente  no tenemos garantías de opinar sin represalias. Hace poco tuve una experiencia en un medio de comunicación,  y un compañero periodista me dijo, no pidas derecho de respuesta, sabés que te van a llevar de punta.  Qué triste, así conmemoramos 20 años de la Firma de la Paz, así dicen que ahora nos podemos expresar, tal vez, pero con las manos en la boca.
Nuestros pobres siguen siéndolo, siguen explotados, olvidados   y no se ven políticas  de desarrollo integrales  y coherentes para sacarlos de esa situación.  La corrupción ha matado las esperanzas,  nuestros gobiernos que llegan al poder para robar o para complacer sus personalidades ególatras, quién se acuerda de nuestras poblaciones olvidadas, quién se acuerda por qué inició el conflicto armando interno.  Estamos peor, ahora registramos nuevos fenómenos que deterioran más la vida en Guatemala, maras, asaltantes, sicarios, nuevamente surgen bandas de secuestro como en los años 90, abusos en el campo, grupos paralelos encriptados, un Estado en quiebra, con leyes que impiden la agilización de procesos,  encima  gobernados por un  equipo de personas incapaces impulsar lo que necesitamos IMPULSAR UNA VERDADERA POLÍTICA DE PAÍS. Solo puedo pensar que hemos tenido 20 años de oro perdidos y que tendremos otros 3 años también perdidos.
Imagen tomada del blog de Luis Felipe Cucul Caal
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s